Hay que aprender a amar y a disfrutar del amor pero también es necesario aprender a decir adiós cuando la relación finalmente termina. Hace poco recibí un correo que me hizo mucha gracia y que adjunto a continuación:
Había una vez una muchacha que le preguntó a un chico si se quería casar con ella. El chico dijo "no". Y la muchacha vivió feliz para siempre, sin lavar, cocinar, planchar para nadie, saliendo con sus amigas, tirándose a numerosos hombres y sin trabajar para ninguno.
FIN
Moraleja: El problema es que de pequeñitas, no nos contaban estos cuentos.
Este cuento refleja algo tan cotidiano en la vida como lo es la ruptura amorosa pero no por ello deja de ser menos doloroso.
En las relaciones de pareja se comparten tantas situaciones que resulta muy complicado aceptar que la situación ha llegado al final y por ello a veces tomamos el camino equivocado. ¿Quién no ha perdido todos sus valores fruto de la desesperación?¿Quién no ha justificado lo injustificable?Es cierto que esto se da en ambos sexos si bien las mujeres somos más dadas a la fantasía, a olvidar lo malo. Nos convertimos en una especie de oso amoros en el Bronx.Y es que al final de la relación tendemos a olvidarnos de todo lo malo, que desvió la balanza hacia el esperado desenlace. Ese desenlace que todos veían venir excepto nosotras porque por desgracia no se escarmieta en cabeza ajena (sabio refranero popular).
La tendencia al auto-engaño es común es estos casos. El pensar que se puede pasar del amor a la amistad en unos días, quedar con la persona querida pensando que está todo totalmente superado (cuando en realidad lo que hacemos es mantener la rutina de tener a ese alguien cerca nuestra, manteniendo la dependencia emocional), pensar que va a cambiar, que hemos exagerado sus defectos y querer aunque lo neguemos que regrese a nosotras. Creo que hasta conseguir una separación física real (sin teléfono, verse durante un tiempo) no se puede llegar a tener una separación emocional. El tiempo y la distancia nos hacen ver las cosas de otras manera, racionalizar la situación y enfriar los sentimientos para juzgar lo acertado de nuestra decisión y poder seguir adelante.
Pero nadie dijo que fuera fácil. Y todas pasamos en algún momento por esta situación.Hasta las mejores como es el caso de mis 2 niñas del alma jóvenes, guapas, guapísimas, encantadoras, divertidas, inteligente y sin embargo ancladas en el puerto equivocado!Para mis bellas sirenitas va este post.
Como curiosidad diré que para mis momentos de bajón tengo una canción que me sube la moral: PESADILLA EN EL PARQUE DE ATRACCIONES de LOS PLANETAS. Cantarla a grito pelado recordando los malos momentos en situaciones de bajón libran a una de cometer locuras. Y sobre todo los amigos a los que hemos rallado tanto,verdad?
Este post en realidad es una excusa pa reñir a alguien y para pedir a nuetras lectoras su consejo para afrontar las rupturas.¿Qué pequeñas cosas ayudan a llevar estos momentos dificles?